#Hoyleemos: Tres Pequeños Monos

Éstos días hemos estado disfrutando con la historia de Tres Pequeños Monos, un cuento lleno de travesuras por parte de éstos tres pequeños mimados.

Tres pequeños monos

Cada vez que Hilda sale de casa sus tres pequeños monos Tim, Sam y Lulú le preparan un buen desastre. Son tres monos muy juguetones y traviesos.

Es un libro grande, de tapa dura e ilustraciones detalladas y coloridas. Quentin Blake llena de dulzura cada una de las trastadas que los protagonistas de ésta historia.

A SrtaDíaz le gusta preguntarme una y otra vez por cada una de las maldades que están haciendo los monitos en el libro, mientras yo me hago la asustada y les regaño… pero ¡Qué le vamos a hacer! Así son las cosas cuando se tienen tres pequeños monos.

Actividad complementaria: Vamos a hacer nuestros propios monos.

En éste caso, como complemento a la lectura, pasaremos un rato bien divertido creando nuestro propio monito de cartón.

Monito de SrtaDíaz

Necesitamos recortes de cartulina, pinturas de tempera o ceras de colores, tijeras y pegamento.

En realidad, cualquier cosa que se os ocurra será bienvenida ¡Lo más divertido es disfrutar del proceso de creación!

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Castillos en el aire

Un día todo está bien. Cierras los ojos y al volver a abrirlos el mundo entero ha dejado de importar.

Algo ha cambiado el el aire de la habitación. Abres la ventana y sientes como todos ésos castillos de sueños que te habías construido se marchan volando en un aerostato de emociones y añoranzas perdidas para siempre.

Como un imán algo maligno se ha pegado a ti, lo sabes. Vas a tener que luchar porque nadie más que tú puede ayudarte ahora.

Para el desafío de febrero. Escribir jugando, de Lidia Castro Navas.

La vida parece otra vida.

Puso la contraseña en el ordenador por última vez y se preparó para un día tranquilo. Era el último día de una rutina que le había cambiado la vida durante los últimos meses. No creía poder estar tan agusto en ninguna otra parte.

Pensó como el tiempo volaba estando allí. Le devolvían libros, acariciaba los lomos, metía sus datos de nuevo en el ordenador para ponerlos en circulación otra vez.  Le daban libros para prestar, les quitaba la alarma, les anotaba una fecha y pensaba en la fabulosa historia que contenían y que pronto se liberaría.

Colocar los libros en su estante, comprobar que todo seguía ordenado. La felicidad del orden.

Niños que llegaban dispuestos a recorrer toda la ludoteca, amorados de los libros pop-up, de las historias de aventuras o de los dinosaurios. Niños que leían una y otra vez las mismas revistas infantiles o que venían sólo para disfrutar de las manualidades de los talleres de animación.

Estudiantes de oposiciones, ávidos lectores, investigadores. Aquellos que pedían acceso a los ordenadores cada día y aprovechaban para conversar un poco, o le consultaban dudas que le hacían sentirse orgullosa de poder ayudar.

La felicidad de ser útil.

El día anterior había sido de los de no parar: una presentación de un libro infantil de la pediatra local, con espectáculo de títeres y experimentos sensoriales incluidos. Un éxito total, no había visto tanta gente junta allí antes. Incluso faltaron sillas.

Y de pronto lo de siempre deja de ser rutina.

Y la vida ya no solo no es como era,

si no que tampoco es como debería ser.

La vida parece otra vida. Es otra vida.

El entierro de la sardina #carnavaldepapel

Todavía recuerdo el entierro de la sardina del año pasado. Desde la asociación de mujeres prepararon una bonita sardina gigante que luego quemaron en la plazuela. Muchos vecinos nos acercamos y comimos sardinas allí, viendo la hoguera y charlando… Eran otros tiempos, con ésa normalidad sin mascarillas que tanto extrañamos.

Éste año no va a poder ser, el carnaval va a tener que cambiar su toque popular y festivalero a un modo más casero y hogareño por el bien de todos. Por mi parte yo os animo a crear vuestra propia sardina, y ya si los peques y el tiempo lo permiten, quemarla o enterrarla de algún modo de forma simbólica.

Sardina de papel pinocho o papel crepé.

La primera sardina que os enseño es muy fácil de hacer, pero muy laboriosa. A los niños les entretendrá un rato hacer bolitas de colores, hay que preparar muchas.

Teniendo un dibujo como base en cartón, solo nos queda hacer tiras de papel pinocho y comenzar con las bolitas.

Quizá lo más complicado sea luego pegarlas en el cartón ¡A veces éste tipo de papel se pega mejor en las manos que sobre cualquier otra superficie!.

Para la cola del pescado he dejado las tiras sueltas, juntando las en una pequeña vuelta y pegando con el mismo pegamento.

Os recomiendo dejar secar un poco la sardina con sus bolas antes de manipularla.

Otra idea: La sardina mosaico.

La segunda sardina que hemos preparado sólo tiene la complicación de que al dibujarla en el cartón, tendremos que dar cierto grosor a los bordes para que tengan buena sujeción los diferentes tramos al recortar el interior.

Después de perfilar la sardina con tijeras o cutter, la pegamos sobre papel de forro adhesivo.

Cortamos pequeños trozos de papel pinocho que nos niños podrán ir pegando hasta rellenar los huecos completamente.

Después recortamos el forro que sobra o lo doblamos sobre la parte contraria para asegurar la manualidad.

¿Os animáis a hacer alguna de las dos sardinas? ¿Cuál os ha gustado más?

Durante los próximos días podréis encontrar en instagram un montón de ideas estupendas enfocadas en el carnaval y todas ellas con papel pinocho, o papel crepé. En el blog de La Mami Novata tenéis la presentación de las participantes. Ayer fue Va de peques quien nos enseño la forma de hacer un disfraz de cupcake y mañana Bimadredebichis nos tiene otra sorpresa preparada.

El lobo y la sopa

Anoche me enteraba por un tweet de Madresfera (sí, me he vuelto a instalar la app hace una semana) de que he ganado el 1° CERTAMEN LITERARIO CALDO ANETO: CUENTOS DE NAVIDAD.

Estoy muy ilusionada. En diciembre escribí e ilustré éste cuento para Instagram y fue muy divertido darle vida. Recibir ahora tan buenas noticias del certamen (entre confinamientos, resaca post Filomena y demás), ha sido un subidón de felicidad.

Como la vida de un post en Instagram se me hace mucho más efímera que las entradas del blog, os comparto por aquí unas capturas de pantalla. Espero que os guste.

El muñeco de verdad y mi abuela Filo. La nieve tiene la culpa.

¿Conocéis a  Filomena? Pues mi bisabuela se llamaba así y era una mujer de mucho genio. No os digo nada más y espero que estéis todos bien.

Supongo que estaréis cansados de ver fotos de la borrasca de nieve que nos ha tenido todo el fin de semana entretenidos. No sé cómo habrá sido por vuestra zona pero por aquí, lejos de mantenernos aislados, lo que ha hecho es que la gente organizarse quedadas para usar trineos y comenzar guerras de bolas de nieve. No puedo creer que la gente se masifique de esta forma estando cómo está el mundo pandémico que nos rodea. Y con confinamiento perimetral incluido. En fin…

Nos recomendaron limpiar terrazas y balcones de nieve ya que cuando se congelase pesaría más o yo que sé qué líos… y en esas estaba yo intentando quitar un poco de nuestro balcón. Me di cuenta de que no lo podía tirar a la calle porque la gente pasa andando bajo nosotros (Creo que esperan agazapados en la esquina y cuando me ven las intenciones salen, no puede ser la cantidad de gente que está pasando por aquí hoy).

Mientras trataba de meter la nieve en la bañera a cubos (ideas locas de una), el señor muñeco de nieve me guiñó un ojo, como diciendo que seguía ahí.

Vale, que en realidad ya no tiene ojos porque se le han caído con el deshielo… Pero parecía estar mirándome pidiéndome una sesión de fotos personal.

Y me acordé del reto ése de hacer 10 fotos diferentes a un mismo objeto.¡No tengo remedio!

Éste año mi meta es cumplir muchos retos, así que me siento orgullosa de haber cumplido el primero.

¿Te animas con el reto de hacer 10 fotos diferentes a un mismo objeto?

Las piernas del muñeco de nieve

El muñeco de nieve miraba hacia la casa con sus ojitos de castaña. Su boquita de avellanas sonreía dulcemente mientras la bufanda de papá acariciaba su carita con dulzura, al son del viento.

Todo el muñeco parecía brillar a la luz de la farola, como si estuviese hecho de cristalitos de azúcar.

Era el día antes de Navidad. Desde el otro lado de la ventana, Ale y su madre miraban al muñeco que habían terminado unas horas antes.
-¿Le ponemos piernas? -Dijo Ale.
-¿Piernas?
-Sí, para que pueda ir a ver el belén que han puesto en la plaza.
La madre sonrió ante la ocurrencia de la niña. Canturreando un villancico le dio un abrazo y le acompañó hasta la cama.
-Creo que los muñecos de nieve no necesitan piernas. Sabes que están hechos de bolas de nieve, ¿verdad? pues las bolas pueden rodar para moverse hasta donde quieran ir -la madre rió suavemente y le puso una manta-. Estoy segura de que, si nuestro muñeco quiere ver la plaza, podrá irse. Y no hace falta que le diga que tiene mi permiso, lo único…
-¿Pasa algo mamá?
-Bueno, la verdad es que solo puede moverse si es de noche. De día tiene que volver a su sitio bajo el árbol, porque con el sol podría derretirse.

Esa noche, la niña durmió intranquila. No eran solo los nervios por la Nochebuena… En sus sueños, el muñeco de nieve rodaba feliz por todo el pueblo, pero olvidaba volver antes del amanecer y se derretía en la puerta.

Al despertar corrió a la ventana con el corazón acelerado. Allí estaba el muñeco y no parecía que se hubiera movido nada.
Entre aliviada y decepcionada la niña corrió escaleras abajo para mirar si había venido Papá Noel con su regalo.

Antes de entrar al salón, sus pies descalzos tocaron agua. Miró al suelo y vio que junto a la puerta de la entrada había un pequeño charco.
-Mamá estará fuera -pensó.
Se puso zapatillas y abrigo. Abrió la puerta y al asomarse para buscarla, sobre el suelo mojado vio una de las figuras del Belén de la plaza: Una ovejita.

Levantó la vista y vio al muñeco de nieve sonriente aún y en el mismo sitio, pero esta vez ella notó que le guiñaba un ojo.


Os comparto el cuento que escribí para la iniciativa Cuéntame un cuento en Navidad.

Cada día durante diciembre y los primeros días de enero se compartieron en Instagram unos cuentos a modo de calendario de adviento, y todos se recopilaron en la cuenta:
@cuentameuncuentoennavidad

Papel de regalo decorado. Sello de papá noel.

Llevamos unos años intentando reducir la cantidad de residuos que generamos. Nos sentimos orgullosas cuando conseguimos reutilizar, reciclar o dar una nueva vida a algo que teníamos para desechar. ¿ A vosotros también os pasa?

En casa nos encanta experimentar con la pintura, hacer y estampar sellos. Ésta vez, para celebrar la #navidaddecarton se me ocurrió intentar decorar un regalo reciclando papel para envolverlo y estampando un sello de cartón de papá Noel.

Vamos a hacer sellos de cartón.

Para empezar con nuestro sello dibujamos la silueta sobre el cartón. El dibujo debe ser poco detallado porque tendremos que recortarlo. El grosor del cartón no es importante, aunque es mejor que no sea muy liso para que la pintura al estampar no resbale. Cuanto más grande sea nuestra pieza más fácil será de recortar pero más complicado de estampar después.

Recortamos con cuidado o perfilamos con un cutter. Por la parte de atrás pondremos unos cuadraditos de cartón que nos ayudarán a sujetarlo mejor y a meterlo en la pintura.

Y ya sólo nos queda mojar el sello en pintura, estampar y decorar a nuestro gusto. Y por supuesto, apretar bien para un resultado más nítido.

Os recomiendo probar con diferentes tipos de pintura y diferentes formas porque el resultado varía mucho. En casa nos vinimos arriba y continuamos decorando. Ya puestas en faena no pudimos parar.

Seguimos decorando.

Para los nuevos sellos usamos canutillos de papel higiénico vacíos y tijeras. Unos cortes aquí y allá… ¡Y listo!

El resultado es más cómodo para manos pequeñas, y también más loco. Lo bueno es que el cartón del canutillo es mucho más flexible y se pueden decorar esquinas de los regalos.

Ésta entrada pertenece al calendario de Adviento que organiza Mami enamorada cada año, el #Advientobloggueryoutuber. Todos los participantes estamos usando distintas variedades del cartón y hasta ahora estoy viendo unas manualidades maravillosas que no os podéis perder.

Ayer Bimadredebichis compartió su decoración para la puerta y mañana es el turno de mamaalos40. ¡Esperamos que os gusten mucho nuestras ideas! Etiquetadme en redes si os animáis con alguna y estaré encantada de contestar vuestros comentarios.

Espero vuestras ideas.

El rebaño fantasma. Primos S.A. #hoyleemos

Una pandilla de primos, a los que les encantan los misterios, descubren ésta vez un rebaño de ovejas de ojos azules que aparecen y desaparecen misteriosamente. Ellos no pueden aguantar las ganas de descubrir lo que pasa en Martín Muñoz de las Posadas, ¿y tú?

 

Primos S.A.

El rebaño fantasma es el cuarto volumen de una colección de misterio para niños de 9 a 12 años. Su Autora, María Menendez-Ponte ha recibido el Premio Cervantes Chico por el conjunto de su obra. Nosotras, al ser el cuarto el primer libro que leemos de la serie, hemos notado que nos faltaba algo de la historia, pero aún así, la trama es fácil de seguir y muy amena. En un principio me han recordado a los libros de los Cinco que leía de pequeña. Los personajes tienen unas personalidades muy definidas, y podemos encontrar un primo bromista, otro más científico, otro al que le gusta mucho la historia, la prima más miedosa y a la que le encantan las plantas, la prima fotógrafa y protectora…cada uno nos enseña cosas a su manera. Al final de cada capítulo, el libro nos propone reflexionar sobre lo leído preguntándonos lo que creemos que pasará a continuación.

Tenemos además experimentos como por ejemplo el paso a paso para recoger huellas de animales. Hay pistas, vemos las hojas del cuaderno de investigación, lo que nos permite participar activamente de la historia. Las ilustraciones de Claudia Ranucci son muy explicativas y le dan un toque muy alegre al libro y sus ambientaciones. SrtaDíaz tiene 6 años y aún no lee de forma fluida, pero leemos juntas cada capítulo y tratamos de seguir los experimentos, así que ésta lectura nos regala unos ratitos muy divertidos (y llenos de misterio). Nos hemos propuesto empezar con la colección desde el principio, y así ponernos al día para seguir disfrutando de las aventuras de esta pandilla de detectives.

ACTIVIDADES:

Éste libro está lleno de pistas, trucos en inventos para jugar a la vez que leemos.

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Nos encantan las ovejas. Os proponemos visitar un rebaño, si tenéis ocasión, para los niños verlas puede ser todo un evento. A mi personalmente el sonido de los cencerros me relaja.

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Además, para los fans de las manualidades, con un corcho, un poco de algodón y cartulina nosotras estamos creando nuestro propio rebaño de ovejas, que nos va a acompañar en el belén de este año.

Sí os animáis con las ovejitas de algodón, aquí os dejo un paso a paso en fotos ¡Es muy fácil! Para las patitas hemos reciclado unos separadores de embalaje, para la cara un trozo de cartulina.

¡Enseñadnos vuestras creaciones!

De paseo por el campo, a veces nos encontramos con un rebaño como ¡Tenemos mucha suerte!

El Ratoncito Pérez ha llegado.

Hace un año escribía ésta entrada que no había llegado a publicar. ¡Un año! Ahora ya se le ha caído su quinto diente, y os aseguro que tiene la misma ilusión que el primer día, cuando perdió aquel primer diente de leche.

Mi dulce niña ha perdido su primer diente de leche. Después de unas semanas, incluso meses, sufriendo el tímido movimiento de un diente. Para que os hagáis una idea concreta, tres meses ha estado continuamente preguntando si hoy sería el día.

Tras manzanas y manzanas mordidas por si acaso

Tras buscar fotos de cuándo nos salieron los primeros dientes.

Después de haber sufrido como a las amigas se les caían y a nosotras no…

¡El Ratoncito Pérez ha pasado por casa! Y ha sido más sencillo de lo que jamás soñamos. Una noche, mientras se cepillaba los dientes antes de dormir, saltó. Lo limpiamos, le envolvimos en papel y lo pusimos bajo su almohada. Núnca ha dormido tan rápido.

No lo tuvo que sacar el dentista, no habia ni rastro del diente de abajo, no se cayó por el lavabo, ni lo perdió en el colegio.

¡Ésta niña ha tenido mucha suerte!

El ratoncito le dejó una carta que podéis encontrar en éste imprimible de Oyoollo. También un libro de Frozen II que le encantó.

Y se de buena tinta dónde está ahora el diente. El Ratoncito Pérez tiene preparada ésta caja para devolvérselos cuando sea un poco más mayor.

NOVIEMBRE DE 2019
La carta que le deja el ratoncito, y la caja en la que le guarda los dientes.

Ha pasado un año y los dientes han ido cayendo de formas muy diferentes. Ése primero fue al cepillarse los dientes. El que estaba a su lado, mientras cenaba unos meses después. El siguiente, también de abajo, se quedó clavado de un mordisco a la manzana de la merienda, al terminar el verano. El primer incisivo de arriba lo encontramos en un trozo de bizcocho del desayuno, hace un mes. Y el último… se me quedó anoche a mi en la mano cuando fui a ver qué pasaba, porque se había torcido al comer el postre y le molestaba…

La ilusión de la llegada del ratoncito Pérez hace que a penas duerma, pero su miedo a tener un ratón por la cama es más fuerte que las ganas de que llegue, así que hemos preparado sobre la mesilla casi un altar para la ocasión.

¿Cómo se lo toman vuestros hijos? ¿Les hace la misma ilusión? ¿Tienen algún ritual mágico para ésas noches?